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Biología de Termitas
Autor/a: Dra. Carmen Bach de Roca
INTRODUCCIÓN

Los romanos ya conocían las termitas y las llamaban “termes” término que significa “ gusano roedor” por el hecho de que se alimentaban de madera, aunque también lo hacen de otras substancias de naturaleza celulósica. Se conocen fósiles de estos insectos desde hace más de 55 millones de años.

Las termitas pertenecen al Orden de los Isópteros, que quiere decir que sus representantes tienen dos pares de alas iguales, hecho que, obviamente, solo sucede en una parte muy reducida de sus miembros, ya que la mayoría son ápteros.
Las termitas de nuestra fauna pueden encuadrarse en dos grandes grupos: Las subterráneas, que se caracterizan por construir los nidos bajo tierra, y las de la madera seca, que los hacen generalmente en árboles, trozos de madera o en partes de madera obrada, pero sin tener contacto con el suelo. Las termitas subterráneas de la Península ibérica pertenecen al género Reticulitermes, conociéndose en España dos especies: R. Banyulensis y R. Grassei. En este artículo nos referiremos sólo a éstas.

Si alguien se pregunta ¿qué es una termita?, La respuesta, a grandes rasgos, sería: un insecto con tres pares de patas y el cuerpo constituido por tres partes bien diferenciadas: cabeza, tórax y abdomen. La cabeza presenta un par de antenas (y ojos en las formas aladas) y un aparato bucal con mandíbulas bien desarrolladas para alimentarse; el tórax está constituido por tres metámeros, cada uno de ellos con un par de patas y, las formas aladas, presentan en los dos últimos metámeros, dos pares de alas iguales (de ahí proviene el nombre de Isoptera). El abdomen está formado por diez metámeros y en su extremo se encuentran un par de cercos.

Cuando se rompe un trozo de madera invadida por termitas se pueden observar unos insectos muy movedizos de color blanco, parecidos a las hormigas que, por su color, se denominan a veces “hormigas blancas”. Este nombre no es correcto, ya que los dos grupos de insectos están muy alejados filogenéticamente. Ambos órdenes pueden diferenciarse fácilmente por algunas de las características que se aprecian fácilmente en el siguiente esquema:

LAS TERMITAS COMO INSECTOS SOCIALES

Las termitas son insectos sociales que viven en nidos llamados termiteros, donde se encuentran 4 tipos fundamentales de individuos o castas, especializados cada uno de ellos en una determinada función. La primera la forman los reproductores, que constituyen una única pareja encargada de generar continuamente nuevos individuos y de cohesionar la colonia. La segunda son las obreras que, como su nombre indica, tienen a su cargo todos los trabajos de la colonia, desde el mantenimiento y la ampliación del termitero hasta la búsqueda de comida e incluso la alimentación y cuidado del resto de castas. La tercera la constituyen los soldados cuya misión es salvaguardar la colonia de los peligros del exterior. Finalmente, la cuarta son las ninfas, que son las que darán origen a nuevos reproductores. En el termitero también hallamos las formas juveniles. Todos los miembros (excepto los alados), huyen de la luz y necesitan un ambiente más o menos húmedo. La organización en castas, que se traduce en una división del trabajo, es típica de todas las sociedades de termitas. Las feromonas y las condiciones de nutrición son las que regulan la formación de castas. Como es natural, la influencia de estos factores varia según las especies. Las termitas tienen la particularidad de lamerse entre sí. Esto les permite no sólo su limpieza, sino también impregnarse de secreciones glandulares y de difundirlas por toda la colonia, lo cual conlleva el reconocimiento de los miembros de una misma colonia entre si y el control de las proporciones de cada una de las castas. Cuando los individuos de un termitero se alejan mucho de la pareja real, dejan de estar influenciados por su feromona y pueden desarrollarse reproductores suplementarios. Esto significa que una vez formado un termitero es muy difícil hacerlo desaparecer.

Los Reticulitermes son hipogeos, es decir, están debajo tierra y es allí dónde construyen una extensa red de galerías subterráneas, imposible de detectar desde el exterior. Estas galerías sirven, no sólo para la expansión del nido, sino también para ir a la búsqueda de alimento y, generalmente, se construyen saliendo radialmente de la cámara real. En esta búsqueda llegan a la madera y celulosa de las casas y también a la de los árboles vivos. Cuando “atacan” sólo los árboles muertos de los bosques, su acción es beneficiosa para la naturaleza, ya que transforman los compuestos químicos en sustancias vitales y, por tanto, contribuyen a mantener el equilibrio natural. Las termitas son muy activas y nunca están inmóviles, únicamente si las condiciones son desfavorables, la actividad se ralentiza.

DESCRIPCIÓN

Describiremos brevemente cada una de las castas:

Reproductores: Se diferencian en primarios y suplementarios.

  1. Reproductores primarios.- Se denominan rey y reina y son los fundadores de la colonia. Ambos tienen el cuerpo de color negro muy esclerotizado y dos pares de alas bien desarrollados. Presentan ojos compuestos y dos ocelos. Las alas, en posición de reposo, se colocan planas sobre el abdomen (otro carácter que las diferencia de las hormigas, que en reposo, están sobre el abdomen en forma de tejado).
    Su longitud es mayor que la del abdomen. En la base del ala existe una

    línea de fractura por la cuál ésta se desprende durante el vuelo nupcial, quedando una pequeña escama. Estos alados, a diferencia de los restantes miembros de la colonia, son atraídos por la luz, por ello salen del nido. Cuándo caen al suelo, se asocian en parejas, rompen las alas por la sutura basal y son los encargados de formar un nuevo nido.
  2. Reproductores secundarios.- Además de los reproductores primarios se pueden encontrar otro tipo llamados “secundarios”. Éstos aparecen porque han muerto los primarios o porque una parte de la colonia ha quedado aislada, o bien porque ésta ha crecido mucho, siendo esta particularidad una de las razones por la cual las termitas son prácticamente indestructibles. En efecto, aunque la función reproductora corresponde en exclusiva a la pareja real, todos los miembros de la colonia tienen órganos sexuales que, no obstante, están inhibidos por la feromona de la pareja reproductora. Cuándo, por causas ya antes mencionadas, desaparece la inhibición, algunos miembros estériles de la colonia pueden activar su aparato reproductor y transformarse en reproductores secundarios o de reemplazamiento. Normalmente estos cambios los experimentan las ninfas o las obreras. Los reproductores secundarios son pues individuos braquípteros o ápteros, con el tegumento ligeramente más esclerotizado que los de los otros miembros de la colonia y algunos pueden tener ojos reducidos. Respecto a su sexo, pueden ser machos o hembras.

Obreras.-

Es la casta más numerosa de la colonia y la encargada de agrandar el termitero, buscar la comida y alimentar a las otras castas. Son machos o hembras estériles, en los que el aparato reproductor ha detenido su desarrollo en las primeras fases. Son ciegos y de color blanco y poseen unas mandíbulas muy fuertes y quitinizadas.

Soldados.-
Tienen un aspecto “grotesco”, ya que su cabeza es muy grande comparada con el resto del cuerpo que está fuertemente esclerotizado, con mandíbulas muy desarrolladas. Son machos o hembras estériles y ápteros. Han de ser alimentados por las obreras, ya que ellos son incapaces de hacerlo por si mismos. En la cabeza presentan un orificio (fontanela) por el que pueden echar un líquido pegajoso que utilizan contra sus enemigos. Son los defensores de la colonia y si, por ejemplo en la misma se forma un agujero, lo tapan con sus cabezas o bien asustan a sus enemigos abriendo las fuertes mandíbulas o golpeando con ellas las paredes del termitero.

Ninfas.-
Cuándo hay muchas obreras (puede ser el segundo o tercer año después de la formación del termitero), aparecen las ninfas. Los individuos que salen del huevo, una vez han mudado dos o tres veces, empiezan a formar los ojos compuestos y a aparecer los esbozos de las alas que irán aumentando de tamaño en cada muda hasta que se conviertan en alados que, atraídos por la luz, dejarán el termitero, en su día, para formar otro nido. Las ninfas son alimentadas por las obreras.

BIOLOGÍA

Ciclo reproductor:
Una vez constituida la pareja real, se procede a la construcción de un nuevo nido. La hembra pone huevos y el macho se queda siempre a su lado, copulando de vez en cuando durante toda la vida. A la hembra se le ensancha el abdomen debido al desarrollo de los ovarios, por lo cuál aumenta notablemente de tamaño, fenómeno que se denomina fisogastria. Al principio el macho y la hembra son los que mantienen limpio el nido y cuidan los individuos que salen del huevo (larvas), que después de una serie de mudas, se convierten en obreras. A medida que la hembra pone huevos y aumenta el número de obreras, son éstas las que se encargan de darles de comer, no solamente a ellos sino también a los otros juveniles (larvas). Cuando hay obreras suficientes, aparecen los soldados y más adelante las ninfas que se diferencian de las obreras porque tienen esbozos alares que irán creciendo en cada muda y se transformarán en reproductores que abandonarán el nido. Las termitas huyen de la luz, excepto los alados que son atraídos por la luz exterior y esperan a salir del nido hasta que las condiciones atmosféricas son adecuadas. Normalmente salen después de una tormenta y cuando la temperatura y la humedad son convenientes. En la zona nordeste de España suele ser en mayo o en junio, pero dependiendo de las condiciones climáticas puede ser antes.

Los individuos que emergen de los termiteros son numerosos y a esta salida masiva se le denomina enjambrazón o enjambres. Aunque tienen alas bien desarrolladas, no se alejan demasiado del lugar donde han emergido, ya que no son buenos voladores. Mueren en gran cantidad al ser arrastrados por el viento y también cuando caen en balsas o charcos con agua, donde mueren ahogados, o simplemente, son devorados por los depredadores. Una vez en el suelo, los que sobreviven, pierden las alas y se aparean.

Alimentación: Las termitas se alimentan de celulosa (maderas, materia vegetal, papel, ropa, etc.) pero no tienen los enzimas necesarios para su digestión. Por esta razón tienen en el intestino posterior, una serie de protozoos flagelados y bacterias que son los que facilitan los enzimas para digerir la celulosa. Sin estos simbiontes, las termitas mueren por inanición.
Las termitas practican un intercambio de alimento boca a boca o ano-boca, hecho que se denomina trofalaxia bucal y anal respectivamente.
La trofalaxia rectal se efectúa a petición de un solicitante que estimula al donante con las antenas y entonces éste suelta, por el ano, una gota de líquido que contiene simbiontes.

Humedad: Las termitas subterráneas necesitan un cierto grado de humedad, que se procuran a través del suelo donde viven, y también en casos extremos obtienen el agua de su propio metabolismo. Por eso, hay unos tipos de suelos más adecuados que otros para la existencia de termiteros.

Percepción de ruidos: Aunque las termitas no pueden oír ruidos, pueden mediante las patas notar las vibraciones. Por eso si se dan golpes en el trayecto de un nido, los soldados golpean con la cabeza las paredes del termitero para alertar a la colonia de un peligro potencial. Si se efectúa en la madera y luego se aproxima el oído, se pueden percibir estos ruidos. Se conocen aparatos para la detección de termes y así conocer, siguiendo este método, si una madera tiene termitas en su interior.

Limpieza: Las termitas se limpian mutuamente y así cada termita consume secreciones de otra. Mientras se limpian también efectúan trofalaxia bucal o estomodeal. Mediante estos procesos, como ya hemos indicado anteriormente, se intercambian feromonas que sirven para trasladar información y cohesionar la colonia.

DAÑOS Y DETECCIÓN

Las características de los materiales que constituyen el alimento de las termitas, unido a su extraordinaria capacidad de reproducción y de supervivencia, hacen a estos insectos nocivos para el hábitat humano y, de forma especial, para algunos de los elementos que constituyen su Patrimonio histórico artístico, como son cuadros, bibliotecas, etc. Los daños, por tanto, afectan no solamente al continente de los edificios, es decir a los edificios en sí, sino también en ocasiones, a su contenido.

Es difícil, en principio, ver si un edificio esta “afectado” por las termitas. Muchas veces cuando se comprueba la invasión ya es demasiado tarde, y los daños son irreparables. Por esta razón, cuando hay indicios de la existencia de termitas, es necesario inspeccionar los edificios, principalmente los sótanos, los pisos bajos y los rincones. Es también conveniente mirar detrás de los muebles, sobre todo si hay humedad, y prestar atención especial a la madera, ya que las termitas pueden “atacarla” formando galerías sin salir al exterior, dejando intacta una ligera capa externa, a veces solamente la pintura. En este caso, cuando se inspecciona la vivienda, se ha de golpear la madera y si suena como hueco, se agujerea con una pequeña barrena para cerciorarse. Si sale una especie de serrín, significa que hay termitas, ya que éstas tapan las galerías que hacen con excrementos y restos de la madera amasados con saliva. La madera atacada por las termitas tiene el aspecto de un peine por las galerías más o menos paralelas que hacen aprovechando las partes más blandas de la misma.

A veces hacen unos pequeños orificios, de 1 a 2 mm, para airear el termitero. De estos agujeros cuelgan unos cordones hechos con la misma sustancia utilizada para tapar las galerías, cuya finalidad es permanecer a oscuras. Son estalactitas, (ver fotos) que, en ocasiones, también salen de tierra, por ejemplo, del parquet, denominándose entonces estalagmitas.

En zonas al aire libre y, para trasladarse de un lugar a otro, pueden construir tubos del material ya descrito para llegar más rápido a la fuente de alimentación. Cuándo estos tubos se rompen accidentalmente, son reparados rápidamente para evitar la luz. Cuando se detectan estos tubos y para comprobar si la infestación es activa o no, se tienen que romper para ver si existen termitas en su interior.

Es también conveniente observar la posible existencia de enjambres, o restos de las alas que quedan en el suelo o en ventanas después del enjambrazón o vuelo nupcial.

¿CÓMO PUEDEN LAS TERMITAS INFESTAR UN EDIFICIO?

Dadas las características de las termitas la infestación tiene lugar, normalmente, a través del suelo donde se construye el nido. Desde éste pasan a la edificación, donde encuentran su alimento en forma de madera o celulosa.
Si las paredes son demasiado resistentes, la infestación se hace mediante los tubos que construyen sobre éstas.

Una de las causas más importantes que propician la expansión de las termitas es la construcción sobre terrenos aplanados con ruinas infectadas, así como la introducción en un edificio de leña o de madera con termitas. Tampoco se puede olvidar la posible instalación de una pareja de alados en un momento determinado.

Una vez que se ha formado un nido de termitas, es muy difícil detener su expansión. Pensemos que sólo unas cincuenta obreras pueden formar una nueva colonia, ya que las obreras alejadas de la influencia de la feromona de la reina, se transforman en reproductores suplementarios (neoténicos). A efectos prácticos, se puede decir que un termitero es perpetuo, ya que los reproductores suplementarios pueden reemplazar a los fundadores si éstos mueren y también son capaces de formar nidos secundarios cuando el primario es muy grande.

MÉTODOS DE LUCHA

Lo primero que se ha de hacer cuándo se detecta la existencia de termitas en un edificio es quitar el material celulósico que utilizan como alimento, principalmente por lo que respecta a los sótanos donde se acumula generalmente papel, madera, etc. Se ha de procurar también evitar humedades y airear estos lugares.

Seguidamente se tratará toda la madera del inmueble inyectando termiticidas en la cabeza de las vigas y en tramos discontinuos de éstas. Este tratamiento se hará también en los marcos de puertas y ventanas, en caso de estar afectados.

Por lo que hace respecto al exterior del edificio, se hará una barrera química a su alrededor cavando una zanja de unos 30-40 cm de profundidad, donde se pondrá termiticida. Esta barrera ha de ser total y uniforme, pudiendo requerir en algunos casos, la inyección del producto en el suelo de la casa y en las paredes. Actualmente existen otros métodos para erradicar a los termes como es el uso de los cebos y después la sustitución de éstos por insecticidas inhibidores de la formación de quitina (IGR’s).

La costumbre de limpiarse y de lamerse entre sí que tienen las termitas, permite otra forma de control que consiste en la utilización de polvos tóxicos, y así basándonos en su etología, sabemos que expanden el veneno por la colonia. Se utilizan también, con resultados mas o menos positivos, la eliminación de los simbiontes del tubo digestivo con substancias químicas y el control de temperaturas y humedades en unos niveles a partir de los cuáles, las termitas no pueden sobrevivir.

Se han iniciado experimentos de control biológico mediante nematodos que, aunque en el laboratorio han tenido éxito, en la práctica no han dado resultados efectivos; en cuanto a las hormigas, que son enemigos naturales de las termitas, no es posible su utilización ya que no se puede combatir una plaga con otra plaga.

En los lugares con mucha infestación de termitas, previo a la construcción, se puede tratar el suelo tanto con termiticidas químicos como con agentes físicos como por ejemplo barreras de tela metálica o partículas de tierra de una medida que impidan que las termitas puedan hacer galerías o material plástico impregnado con termiticida.

Dra. Carmen Bach de Roca
Catedrática de Zoología “Artrópodos” de la U.A.B.
Miquel Gaju i Ricart
Profesor Titular de Zoología “Artrópodos” de la Universidad de Córdoba.

Artículo aparecido en “Catalunya Rural i Agrària” Juny 1997 nº 35
Revisado por la Dra. Bach en Agosto de 2002.




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